Cómo diversificar una cartera de acciones (más allá de «compra muchas»)
Diversificar una cartera significa reducir el riesgo sin sacrificar rentabilidad. Pero diversificar mal — añadiendo activos muy correlacionados — no reduce el riesgo real, solo complica la gestión.
La clave está en la correlación
Dos acciones que se mueven siempre en la misma dirección (correlación cerca de +1) no diversifican: cuando una cae, la otra también. La diversificación real viene de combinar activos con correlación baja o negativa.
En las fichas de tickers de OjoAlTicker se muestra la correlación de cada valor con el S&P 500: un activo con correlación 0.3 aporta más diversificación que uno con 0.9, aunque su rentabilidad sea similar.
Diversificación por sector GICS
El S&P 500 se divide en 11 sectores GICS. Combinar activos de sectores distintos reduce la correlación entre ellos:
- Tecnología + Consumo básico: el consumo básico es defensivo (productos del día a día), la tecnología es más cíclica — buen equilibrio.
- Energía + Utilities: a veces se mueven en sentido opuesto a los mercados generales.
- Finanzas + Salud: dinámicas propias con baja correlación entre sí.
¿Cuántos activos necesitas?
La mayor parte del riesgo diversificable se elimina con 8-15 activos bien elegidos. Más allá de ese punto se aporta poca diversificación adicional. La clave no es el número, sino la correlación entre ellos.
La frontera eficiente como herramienta
El optimizador encuentra los pesos que maximizan la diversificación (mínima volatilidad) o la relación rentabilidad/riesgo (máximo Sharpe), usando simulación de Monte Carlo.
Construir una cartera diversificada →
